De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la organización no gubernamental Alzheimer’s Disease International (ADI), la demencia es un síndrome causado por una variedad de enfermedades cerebrales que afectan la memoria, pensamiento, orientación, comprensión, lenguaje, capacidad de aprender y realizar cálculos, comportamiento y habilidad de realizar actividades de la vida diaria.

En 2019 se estimaba que en el mundo había poco más de 50 millones de personas con demencia, cifra que para 2030 se considera pueda alcanzar los 152 millones; es importante destacar que la enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia y no existe cura, por lo que sólo se suministra tratamiento para mejorar la calidad de vida de los enfermos.

A la fecha no se cuenta con una prueba para diagnosticar la enfermedad, sólo se realiza una serie de evaluaciones físicas, psiquiátricas y neurológicas, además, para obtener la confirmación se requiere un examen de tejido cerebral que se efectúa post mortem.

Una afectación colateral es que la demencia también afecta a las dinámicas de los familiares de quien la padece, cambiando su rutina de vida.

Ante este panorama, Sonia Lilia Mestizo Gutiérrez, investigadora de la Universidad Veracruzana (UV) con Doctorado en Investigaciones Cerebrales, ha dedicado tiempo de su labor académica para profundizar más sobre las causas y factores de riesgo de la enfermedad.

Explicó que la respuesta inflamatoria sistémica causada por la tormenta de citoquinas de la COVID-19 traspasa la barrera hematoencefálica del cerebro, y a largo plazo puede desencadenar el incremento de padecimientos neurodegenerativos.

Probable relación entre COVID-19 y Alzheimer

La investigadora Sonia Lilia Mestizo y su par Gonzalo Emiliano Aranda Abreu dirigen el trabajo “Análisis de microarreglos de COVID-19 y la enfermedad de Alzheimer mediante aprendizaje supervisado”, que realiza Jesús Alberto Torres Sosa, alumno de Doctorado en Investigaciones Cerebrales del Instituto de Investigaciones Cerebrales (Iice) de la UV.

Entre los objetivos de la investigación está generar modelos mediante técnicas de aprendizaje automático de los niveles de expresión genética de las enfermedades COVID-19 y el Alzheimer, que permitirán confirmar o proponer genes que se expresan en ambos padecimientos.

Sobre una posible relación entre el SARS-CoV-2 y el Alzheimer, Mestizo Gutiérrez mencionó que la COVID-19 es una enfermedad respiratoria que por sus secuelas puede causar problemas cardiovasculares y otros neurológicos; se ha reportado que durante la infección se producen niveles elevados de citoquinas proinflamatorias que atraviesan la barrera hematoencefálica propiciando neuroinflamación, lo cual podría causar algún daño al cerebro a largo plazo.

Una de las características más estudiadas sobre la COVID-19 es el rango de edad de los pacientes, ya que la población más vulnerable fue la de mayor edad. SARS-CoV-2 utiliza la enzima convertidora de la angiotensina 2 (ACE2) como el receptor objetivo para el ingreso en una célula huésped, se localiza en diversos órganos humanos incluyendo las regiones cerebrales implicadas en la enfermedad de Alzheimer.

El principal factor de riesgo de la enfermedad de Alzheimer es la edad, pues la mayoría de quienes la padecen tienen 60 años en adelante, aunque en China se registró el caso de un joven de 19 años con esta enfermedad, y se ha convertido en caso de estudio para los científicos.

Mestizo Gutiérrez, Aranda Abreu y Torres Sosa están interesados en abordar más sobre el tema pues existen pocos estudios para conocer las posibles relaciones entre la COVID-19 y la enfermedad de Alzheimer, aunque ya se ha reportado que ambos padecimientos comparten vínculos comunes como la ACE2, los marcadores proinflamatorios y el alelo APOE4; no obstante, esperan encontrar relaciones de dependencia de los genes que contribuyan a una mejor comprensión de ambos padecimientos.

Participó en capítulo de libro

Sonia Mestizo dio a conocer que a invitación de Guillermo de Jesús Hoyos Rivera y Nicandro Cruz Ramírez, investigadores del Instituto de Investigaciones en Inteligencia Artificial (IIIA), participó en la elaboración de un capítulo del libro Moving From COVID-19 Mathematical Models to Vaccine Design: Theory, Practice and Experiences.

En esta obra también aportan sus conocimientos especialistas de diversas instituciones de México, Reino Unido, España, Francia, Rusia, Cuba, Bélgica e India. Fue editada por Andrés Fraguela-Collar, profesor de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), y publicada por Bentham Science Publishers con el apoyo del Gobierno de Puebla, la Secretaría de Educación y el Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Puebla.

A la colaboración de los investigadores de la UV, titulada “Data Science: A useful tool for understanding SARS-CoV-2 information facts”, se sumó Horacio Tapia McClung, también del IIIA.

En el trabajo destacan el impacto potencial de la ciencia de datos y el uso de técnicas de inteligencia artificial para el análisis de las bases de datos epidemiólogicas de México, con la finalidad de revelar asociaciones relacionadas con la COVID-19.

Los resultados sugieren que la edad avanzada, la diabetes, la hipertensión, el sexo masculino y la obesidad fueron los factores de riesgo de muerte más importantes en los pacientes con COVID-19 en nuestro país.

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